DOCUMENTOS QUE AVALAN LA ANTIGÜEDAD DEL "PABELLÓN DE PÁRVULOS" Y DEL RECINTO AJARDINADO
1. Don Pedro Blanco Súarez, secretario de la Junta Facultativa de la ILE,
con fecha Julio de 1917, solicita al Excmo Ayuntamiento de Madrid, licencia para construir un pabellón en el interior de la finca del Pº del Obelisco, 8 sede de la ILE
[Asiento: -1917, núm. de Orden 148 – Pedro Blanco: Ampliación. General Martínez Campos 14. Tomo 74 de los Inventarios Generales, Indices Cronológicos (1898-1960) del Archivo de la Villa de Madrid, Negociado del Ensanche.] El legajo correspondiente a la petición cuyo contenido hubiera sido el proyecto del edificio, no se ha podido encontrar. En el Archivo de la Villa de Madrid, informan que la inmensa mayoría de los expedientes registrados como “obras menores”, al tratarse de construcciones que se iban a llevar a cabo en el interior de una finca, fueron destruidos en la terrible etapa de la postguerra franquista, lo que llevó a sacrificar una parte importante del contenido de nuestros archivos públicos. 2. Tarjeta postal, desde Gerona, de Bernardo Giner a M. Cossío y R. Rubio. Gerona, 11 julio de 1917. RAH F/ C. Ref.. 44-854
Qdmos.: aquí me tienen Vds. de paso para el Bajo Ampurdan y Tossa. Supongo enviarían ya a Varela el proyecto del pabellón. Si no es así háganlo, lo ruego, cuanto antes. Estaré ahí el 29 o 30 y desearía empezar pronto. Les abraza Fdo.: Bernardo Para la construcción del nuevo pabellón, se contaba con la colaboración ya habitual, de “Varela”. Teodoro Varela Radio, ingeniero de minas, solía actuar de consejero en algunas reformas de albañilería de los amigos institucionistas. 3. El BILE certifica que el 1 de Octubre se inauguró el Pabellón de párvulos. [Documento: BILE nº 699 (1918), pág. 190-192] 4. Además de estos documentos escritos, existe una tradición oral difundida por antiguos profesores y alumnos que ha llegado a nosotros, y que atribuyen la autoría de este pabellón al arquitecto escolar Bernardo Giner [Testimonios de antiguos alumnos: José Sama, Antonio Jiménez-Landi, José Manuel Ontañón… y un largo etcétera]. Así les consta también a los hijos y nietos de don Bernardo que siempre supieron que era obra de su abuelo a pesar de no poder conservar los documentos que lo atestiguan, ya que como muchas otras familias institucionistas, tuvieron que marchar al exilio. Laura García Hope, madre de este arquitecto, decía: "se inauguró el pabellón y cantaron los mirlos" (recuerdos de Maria Luisa Díez-Canedo). Como Conclusión: Podemos decir que la lectura detenida de las páginas del Boletín de la Institución (sobre todo de las Actas de las Juntas generales de Accionistas celebradas cada año) ha sido fundamental para demostrar que en estas fechas (de julio a septiembre de 1917) sólo se construyó este pabellón en el jardín de la ILE, destinado a los niños más pequeños. Por otro lado, la correspondencia mantenida entre los responsables del Centro y arquitectos del ámbito institucionista (documentos custodiados en la Real Academia de la Historia) nos resuelve la adjudicación del proyecto definitivamente a don Bernardo Giner de los Ríos.
Obras de saneamiento y Rehabilitación Este Pabellón, fue reparado y pintadas sus aulas durante los años en que fue utilizado por los niños de la 4º y 6º Sección de la Institución. La Ley de 1933 y su Reglamento de 1936 protegía los locales de Martínez Campos 14, incluyéndolos en el Precatálogo de edificios con interés artístico. Catálogo de Edificios y Conjuntos de Madrid. Fase I- Precatálogo zona histórico artística. Ref. 6/07/4 – General Martínez Campos 14, págs. 62 y 140. Incluye Planos El gobierno franquista incautó los locales de la Institución y los adjudicó a las necesidades del Ministerio de Educación. Algunos pabellones sufrieron drásticas reformas para adaptarlos a las necesidades educativas del Grupo escolar “Joaquín Sorolla” (1942-45); después a la instalación de las oficinas del Servicio de Alimentación escolar (en1955); y, por último al Colegio Nacional Eduardo Marquina en 1980. Por suerte, las reformas destinadas a este edificio histórico no fue en ninguno de los casos estructural, sino de rehabilitación y saneamiento: En 1942 el arquitecto Adolfo López Durán cierra el cobertizo del edificio. En el parvulario se modifica la distribución interior, y se cambia el lugar y el diseño de la escalera exterior con nuevo acceso a la planta principal. [AGA Ref. 31/4356 y 32/569 (Proyectos 1942, 1945 y 1955)] Cuando los locales fueron ocupados por el Colegio Nacional Eduardo Marquina se plantea una nueva adaptación. La Memoria y los planos, firmados por el arquitecto F. Bullón Sopelana (octubre 1979), describen este pabellón: “A la izquierda del patio existe un edificio de planta baja y alta dedicado a aulas y comunicado por una escalera de fábrica exterior”. Los planos señalan aún la antigua disposición de la escalera, y su rehabilitación se contempla en el Capítulo II de Saneamiento. Consistía en “reparar las cubiertas, los cielos rasos de cañizos, paramentos, zócalos, procediéndose a pintarlos con temple picado y pintura pétrea en zócalos”. Las obras se llevaron a cabo bajo la dirección de José L. Cedillo Novillo arquitecto miembro de la Unidad Técnica de la Junta de Construcción, Instalaciones y Equipamiento Escolar. [GMU Expte: 523-80-82157 y AGA Ref. 55634 Expte: 78/82 (1982) En 1985, la Fundación Francisco Giner de los Ríos fue recuperando paulatinamente el antiguo recinto de la Institución, y este Pabellón, fue de nuevo saneado y pintado bajo la dirección de José Varela Feijoo, que pinta la estructura de madera en color bermellón. Recientemente (año 2000), con motivo del alquiler de sus aulas al COU del colegio Estudio, se cubre la puerta de acceso, a la planta baja con un “mini porche” cuya función es aislar el aula del aire y del frío invernal. Como Resultado, el “Pabellón” no ha sufrido importantes reformas estructurales, sino de rehabilitación y saneamiento.
Fotografías, histórica y reciente, del Pabellón Giner que se pretende destruir.
Se trata del primer edificio escolar construido por Bernardo Giner de los Ríos, siendo arquitecto Municipal de Madrid (de 1916 a 1936), donde desempeña servicios fiscales, facultativos y urbanísticos. En este Pabellón subyacen algunas de las características que marcarán el estilo propio de su autor. Es el precedente de una magnifica obra escolar desarrollada por Bernardo Giner a partir de 1920, cuando ejerce como Arquitecto escolar del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Bernardo Giner, es considerado por autonomasia uno de los más destacados arquitectos escolares de Madrid, que crea en 1931 la Sección de Construcciones Escolares, y edifica al frente de ella más de 40 grupos escolares, sólo en Madrid. Es el único Pabellón que se conserva en el jardín de la Institución Libre de Enseñanza construido por uno de sus alumnos, que eligió como profesión fundamental ser arquitecto de escuelas. En su construcción, sigue las normas pedagógicas, higiénicas, constructivas, incluso estéticas, diseñadas por don Francisco Giner de los Ríos, también llevadas fielmente a la práctica por don Manuel Bartolomé Cossío.
El jardín de la Institución Libre de Enseñanza El jardín, en la vida de la Institución, constituía el núcleo central dentro del conjunto arquitectónico de edificios, que debían conservar los dos agentes naturales más necesarios: la luz y el aire. Desde un punto de vista higiénico y pedagógico, se debía llevar a cabo la formación integral del niño. Los alumnos experimentaban, plantando, observando el crecimiento y desarrollo de las plantas, a la vez que se les infundía el respeto hacía los seres vivos, y un sentimiento moral y estético hacia el medio natural. La pedagogía intuitiva les enseñaba Biología y Ciencias naturales directamente de la Naturaleza. A pesar de sus escasos recursos económicos, el Centro tenía un jardinero que podaba, regaba y abonaba los árboles y las flores todos los años. [En el archivo de la Institución Libre de Enseñanza, depositado en la Real Academia de la Historia hay documentos que lo acreditan] Referencias históricas El jardín es recordado como “espacio vivido”, en el cual, se desenvolvía y manifestaba la personalidad de don Francisco Giner de los Ríos: "En ese jardín llegó probablemente don Francisco a la plenitud de su actividad. Por él iba y venía conversando con algún amigo entre los grupos de niños y niñas que jugaban”. Luis de Zulueta. "Los párvulos aguardábamos, jugando en el jardín de la Institución, al maestro querido. Cuando aparecía don Francisco corríamos a él con infantil algaraza y lo llevábamos en volandas hasta la puerta de clase”. Antonio Machado [BILE (1915) pág. 220] “Del primitivo jardín de la Institución llegaron a nuestros días unos cuadros de recortados aligustres, en cuyo centro crecían, pobremente, las vincas y unos pocos árboles, sin duda los mismos de cuando la finca se compró: también aligustres, pero repartidos sin orden aparente; un hermoso nogal apuntalado para que su excesiva inclinación no lo desplomarse; una morera; una higuera, y una hermosa acacia pegada a la tapia medianera de saliente. Recordemos a la adelfa, al lilo blanco, a la punzante pita y, sobre todo, al tejo, situado frente a la fachada del edificio principal, y el cual debió de ser plantado con posterioridad”. Antonio Jiménez-Landi, nieto e hijo de profesores de la Institución. Alumno de la misma desde 1919, hasta la graduación de Bachiller; principal historiador de la ILE. Jiménez-Landi, A.: La Institución Libre de Enseñanza y su ambiente (4 Tomos) Tomo III, pág. 36] “Las instalaciones de la escuela, los distintos pabellones de clase, el frontón, la clase del arco, el jardín, los recónditos locales de la Secretaría, apenas se habían modificado en bastantes años, y el cuidado, casi diría –sobre todo para el jardín- la reverencia con que se conservaba todo, daban al marco escolar, visto por los alumnos, cierto aspecto de museo antañón, que condicionaba bastante la vida escolar. ¿Qué alumno no recuerda emocionantes y misteriosas incursiones al laboratorio Macpherson o a las últimas habitaciones de la Secretaría?”. Manuel Varela Uña,alumno de la Institución desde 1928 a 1936. M.Varela, “La última etapa de la Institución”. En el Centenario de la ILE, 1977, pág. 213] Después del asalto a la Institución en 1939 “De los árboles y plantas del jardín sólo se salvaron la acacia y un aligustre. Los restantes fueron talados, hasta quedar el solar completamente falto de vegetación.” En el año 1987, la Fundación Francisco Giner de los Ríos encarga al arquitecto José Varela Feijoo la difícil tarea de diseñar el jardín a semejanza del antiguo institucionista. Para ello, se dejó asesorar de recuerdos y dibujos que le proporcionaron muchos de los antiguos alumnos. El nuevo diseño, respetó la estructura y los dos únicos árboles históricos que quedaban (el aligustre y la acacia) del antiguo jardín; y se procedió a plantar un importante número de árboles (abeto, olivos, laureles) y arbustos (pitosporos, enredadera o vinca) gracias a la generosa donación del Ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid.
Alumnos de la Institución junto a la acacia del jardín. A la derecha de la fotografía estaba el frontón. A la izquierda se puede ver el espacio donde se iba a construir el pabellón de párvulos. (Año aprox. 1916)
El Pabellón de párvulos y la acacia en 2005. A la derecha queda el espacio del frontón.
Características de la acacia centenaria: Especie: Gleditsia triacanthos L. (Acacia de tres espinas, Acacia de tres púas o Este árbol ha formado parte del entorno del edificio de la Institución Libre de Enseñanza desde el traslado de su sede en 1884, de la calle Infantas 42, a esta finca. Formaba parte de un amplio jardín junto con otros árboles desaparecidos en 1939. Por todas estas características simbólicas y como espécimen, merecería la consideración de “árbol singular” protegido por nuestra Villa. El frontón Juan Madinaveitia costeó la construcción de un frontón que completaba el “campo escolar” pensado por Francisco Giner. Este juego se convirtió en el deporte favorito de los alumnos de la Institución que aunque jugaban a mano, algunos se hicieron palas de madera en el taller de carpintería. |
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